Cambios de bañeras a platos de ducha en Granada

En HidroFix somos especialistas en cambios de bañeras a platos de ducha en Granada, ofreciendo una solución moderna, segura y práctica para tu baño. Nuestro equipo realiza la reforma con asesoramiento personalizado, cuidando cada detalle para que ganes accesibilidad, confort y un espacio más funcional. Trabajamos con materiales de calidad: platos de ducha antideslizantes, mamparas, grifería y acabados resistentes a la humedad, ideales para viviendas y apartamentos en la provincia.

Servicios de fontaneros en Granada

Atendemos instalaciones de fontanería domésticas y comerciales, redes de agua fría y caliente, tuberías de cobre, multicapa y PVC, así como sistemas de desagüe y saneamiento. Realizamos reparaciones de fugas, sustitución de grifos, sifones, válvulas, llaves de paso, latiguillos y tramos de tubería, además de ajustes de presión y sellados para evitar goteos, malos olores y atascos repetitivos. Cuando el problema es hidráulico o térmico, revisamos termos, calentadores, calderas, bombas de presión y circuitos, comprobando conexiones, purgado y válvulas de seguridad para garantizar un resultado seguro, eficiente y duradero.

Detección y reparación de humedades 24 horas en Granada

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Boletines de fontanería en Granada con atención 24 horas

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Instalación de sanitarios y grifería 24 horas en Granada

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Instalación profesional de grifería 24 horas en Granada

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Montaje y reparación de bajantes y canalones 24 horas en Granada

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Reformas de baños y cocinas en Granada con fontaneros 24 horas

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Reparación de bote sifónico 24 horas en Granada

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Reparación de fugas de agua 24 horas en Granada

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Reparación o sustitución de cisternas 24 horas en Granada

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Reparación de grifos 24 horas en Granada

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Reparación urgente de bajantes 24 horas en Granada

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Nos encargamos de la retirada de bañera, adecuación de fontanería, impermeabilización y colocación del nuevo plato, minimizando obras y tiempos. Si buscas una mejora pensada para personas mayores, familias o quienes quieren evitar resbalones, este cambio aporta seguridad y facilidad de uso. Además, optimiza la limpieza diaria y revaloriza la vivienda con una reforma de baño bien ejecutada.

Si necesitas apoyo urgente o revisiones previas, puedes contar con nuestro equipo a través de Servicio de fontaneros rápidos y seguros Granada, integrado en la planificación para que todo quede perfecto. En HidroFix combinamos experiencia local, acabados profesionales y atención cercana para transformar tu baño en un espacio más cómodo, actual y eficiente.

Cambios de bañeras a platos de ducha en Granada (servicio local)

Los cambios de bañeras a platos de ducha en Granada suelen arrancar con una sensación muy concreta: “esto ya no es cómodo”. En la práctica pasa en pisos con baños estrechos del Zaidín, en viviendas antiguas del Albaicín (donde cada centímetro cuenta y no siempre hay paredes rectas) o en reformas parciales del Realejo, donde se busca modernizar sin meterse en una obra interminable. Y es que una bañera puede ser agradable, pero también se vuelve un “obstáculo” diario: entrar y salir con prisas, el borde alto, el suelo mojado, o ese miedo silencioso a un resbalón.

Este tipo de intervención funciona especialmente bien porque se centra en una zona concreta del baño, sin necesidad de levantarlo entero. Aun así, para que el resultado sea sólido, no vale con “quitar y poner”. Hay decisiones técnicas que marcan la diferencia: la altura del desagüe, el estado del forjado, la pendiente real, el sellado, y cómo se resuelve el encuentro con los azulejos existentes. En Granada es habitual encontrar instalaciones con años, especialmente en edificios de los 70–90, y ahí conviene revisar la fontanería antes de cerrar todo.

La verdad es que un buen cambio aporta seguridad, accesibilidad y una sensación inmediata de amplitud. Además, cuando se ejecuta con planificación, el impacto en el día a día es mucho menor de lo que imaginas. Equipos con experiencia local, como HidroFix, suelen basarse en una metodología clara: medir bien, proteger la vivienda, resolver pendientes y estanqueidad, y rematar con materiales pensados para uso real, no solo para foto.

Tipos de plato de ducha (resina antideslizante, piedra natural, en obra)

Elegir el plato es una decisión práctica, no estética únicamente. En Granada, con cambios de temperatura y baños a veces poco ventilados en viviendas interiores, interesa un material que no dé guerra con el paso del tiempo. Los platos de resina antideslizante suelen ser el “equilibrio” más habitual: tacto agradable, muchas medidas, y superficies con buen agarre. Eso sí, conviene fijarse en la calidad del gel coat o acabado superficial, porque los de gama baja pueden marcarse o perder aspecto antes.

Los platos de piedra natural o cargas minerales de alta densidad ofrecen una presencia muy sólida y una durabilidad notable, pero pesan más y exigen una base perfectamente nivelada. En edificios con accesos complicados (por ejemplo, calles estrechas y escaleras del Albaicín) a veces la logística importa tanto como el material. También hay que valorar el mantenimiento: ciertos acabados admiten menos “productos agresivos” de limpieza, y en la práctica eso se traduce en hábitos.

La opción en obra (plato construido y revestido) permite adaptarse a espacios irregulares o a duchas muy grandes, algo común en reformas donde se busca una estética continua. Pero requiere especial atención a la impermeabilización y a la pendiente; si se improvisa, aparecen problemas: olores, encharcamientos o filtraciones. En el día a día, la diferencia entre una ducha “que drena sola” y una que siempre deja charco suele estar en milímetros… y en la mano del instalador.

Mamparas (estándar y a medida)

La mampara no es un accesorio; es parte del funcionamiento. En cambios de bañera por ducha en Granada, es típico encontrarse huecos con paredes fuera de escuadra, sobre todo en viviendas antiguas o en baños reformados parcialmente. Ahí una mampara estándar puede quedar “forzada” y terminar dando problemas: cierres que no ajustan, gomas que no asientan o fugas por las esquinas. En esos casos, una mampara a medida evita apaños y, a la larga, ahorra molestias.

También hay decisiones de uso real: corredera cuando el baño es estrecho (muy común en pisos del Zaidín), abatible cuando hay espacio y se busca limpieza fácil, o fija tipo “walk-in” si se prioriza accesibilidad. El vidrio templado, el tratamiento antical y el tipo de perfilería influyen mucho en el mantenimiento. Y sí, en Granada el agua dura en algunas zonas puede “marcar” si no se seca con una simple rasqueta; parece un detalle menor, pero cambia la experiencia cotidiana.

En instalación, lo importante es que la mampara se coloque sobre un plano estable, con sellados correctos y sin depender de silicona para “corregir” desniveles. Una mampara bien montada transmite tranquilidad: cierras, y sabes que no vas a tener el charco fuera.

Griferías

La grifería se elige con la mano, no solo con los ojos. En un cambio de bañera a plato de ducha, muchas veces se aprovechan las tomas existentes, pero no siempre conviene mantenerlas tal cual. Si la instalación tiene años, un ajuste mínimo puede evitar ruidos, oscilaciones de temperatura o caudales pobres. Y en la práctica, una ducha con temperatura estable es un pequeño lujo diario.

Los monomandos son los más comunes por comodidad, pero si hay variaciones de presión (algo que se nota en algunas comunidades de vecinos), un termostático aporta un plus de seguridad, sobre todo para niños o personas mayores. También cuenta la altura y la posición del rociador: en baños con techos más bajos o con falsos techos, una columna demasiado alta es un error típico de compra.

Otro punto: el equilibrio entre ahorro y confort. Un limitador de caudal puede ser buena idea, pero si se exagera, la ducha se siente “pobre”. Lo sensato es ajustar el conjunto a la realidad del baño y del uso: frecuencia, número de personas, y si se busca una ducha rápida o más relajante. Cuando se acierta, la grifería pasa desapercibida… y eso es exactamente lo que quieres.

Sistemas de ducha e hidromasaje

Los sistemas tipo lluvia, rociadores grandes o paneles con jets pueden parecer un capricho, pero bien elegidos son funcionales. En Granada se ven mucho en reformas donde se quiere mejorar el confort sin ampliar metros. Ahora bien, hay que aterrizar la idea: un rociador grande necesita caudal y presión suficientes; si no, el efecto es decepcionante. Por eso conviene verificar condiciones reales de la instalación antes de apostar por un sistema “premium”.

El hidromasaje integrado (jets laterales) tiene sentido si se usa de verdad y si el baño permite limpieza y ventilación adecuadas. Si el baño es pequeño y húmedo, puede convertirse en una pieza más difícil de mantener. En cambio, una columna de ducha sencilla con ducha de mano, rociador superior y desviador robusto suele ser la opción más práctica.

En montaje, los puntos críticos son las conexiones, el acceso futuro (si hay registro) y la compatibilidad con la impermeabilización y los revestimientos. Un buen instalador piensa en el “día 800”, no solo en el día de entrega: que puedas limpiar, que no haya goteos, y que cualquier mantenimiento sea razonable sin romper media pared.

Cómo funciona el cambio: medición, obra, remates y puesta en servicio

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Cuando alguien pide un cambio de bañera por ducha, casi siempre espera dos cosas: rapidez y cero sorpresas. Pero la rapidez solo es buena si no sacrifica la base. En Granada, donde conviven edificios antiguos con promociones más recientes, el “cómo funciona” cambia por dentro aunque por fuera parezca lo mismo. Por eso el proceso profesional empieza antes de picar: con una medición real, revisando niveles, ubicación del desagüe y el estado de los azulejos existentes. A veces, el punto más delicado no es la ducha, sino lo que no se ve: una tubería fatigada, una pendiente insuficiente o un soporte irregular.

En una intervención bien planificada, se protege el recorrido de entrada/salida, se controla el polvo y se organiza el trabajo por fases: retirada de bañera, adaptación de fontanería, preparación de base, impermeabilización, colocación del plato y alicatado de remates, sellados, y pruebas finales. El objetivo no es “terminar hoy”, sino terminar y dormir tranquilo. Un error común es querer ahorrar en materiales de sellado o en impermeabilización: durante semanas parece que todo va bien, hasta que aparece una humedad en el tabique contiguo.

En cuanto a plazos, muchos casos pueden resolverse en 1–2 días efectivos de trabajo, pero no debería prometerse un tiempo fijo sin ver el baño. Si hay que sustituir parte de fontanería, regularizar pared o rehacer pendientes, el plazo se ajusta. Lo responsable es comprometerse con un plan y con pruebas de estanqueidad y evacuación al final. Esa es la diferencia entre una “instalación bonita” y una instalación que realmente funciona.

Toma de medidas

La toma de medidas es donde se gana la obra. No es solo medir largo y ancho: se comprueba si las paredes están a plomo, si el suelo tiene caída, dónde está exactamente el desagüe y cuánto margen hay para adaptarlo. En baños de pisos antiguos del Realejo o del centro, es común encontrar paredes con pequeñas barrigas o esquinas abiertas; si no se detecta, el plato puede quedar con tensiones y la mampara no cerrará fino.

También se revisa el alicatado: si se va a conservar parte del azulejo, hay que planificar la “línea de corte” para que el remate quede limpio y lógico. En la práctica, ese detalle visual influye mucho en cómo se percibe la reforma. Se estudia además la altura final: una ducha a cota cero (o lo más enrasada posible) requiere prever el paquete de suelo y el espacio para sifón/válvula.

Aquí se decide algo clave: si merece la pena cambiar llaves de paso, latiguillos, o tramos cortos de tubería. Muchos problemas futuros nacen de “ya que estamos, no lo tocamos”. Medir bien es anticiparse: a la mampara, al plato, al desagüe y al uso real de quien se ducha.

Crea tu ducha (materiales, distribución y accesibilidad)

“Crear tu ducha” suena a diseño, pero en obra significa resolver prioridades: seguridad, limpieza y comodidad. Si hay personas mayores o movilidad reducida, se busca entrada cómoda, superficie antideslizante y, si procede, barras de apoyo bien ancladas (no atornilladas a un azulejo hueco sin refuerzo). En Granada, muchos baños pequeños piden soluciones inteligentes: plato a medida en ancho estándar, mampara corredera para no invadir el paso, y estantes de obra o nichos para evitar accesorios que se despegan.

La distribución importa. Colocar la grifería donde no te “mojes” al abrir, orientar el rociador para que no apunte directo a la puerta, y elegir un desagüe lineal o centrado según pendientes reales. Un desagüe mal ubicado hace que el agua se quede en una esquina; es el tipo de detalle que desespera cada mañana.

En materiales, conviene equilibrar: plato de buena calidad, selladores sanitarios resistentes a moho, rejillas accesibles para limpieza y revestimientos fáciles de mantener. Y si el baño ventila poco, conviene priorizar soluciones que no “encapsulen” humedad. Lo bueno es que, cuando se decide con cabeza, el cambio se nota desde el primer día: el baño parece más grande, más claro y más sencillo de usar.

¡Todo listo! (pruebas, limpieza y entrega)

El final de la obra no es cuando se coloca la mampara; es cuando todo se prueba. Una entrega seria incluye comprobar que el plato evacua sin encharcar, que no hay microfugas en conexiones, que la mampara cierra y no roza, y que los sellados están continuos y bien ejecutados. En la práctica, un sellado correcto no es “más silicona”, sino la silicona adecuada, con superficie limpia, seca y preparada. Si se sella sobre polvo o humedad, dura poco.

La limpieza también es parte del trabajo: retirar restos de junta, proteger esquinas, y dejar el espacio utilizable sin que el cliente tenga que “pelear” con cemento o siliconas. Y hay un consejo que suele evitar disgustos: respetar tiempos de curado. Por mucha prisa que haya, usar la ducha antes de tiempo puede comprometer un sellado o una junta recién colocada.

Además, se revisa la ventilación y se dan indicaciones sencillas de mantenimiento: rasqueta tras la ducha, limpieza con productos no abrasivos, y revisión periódica de gomas de mampara. Cuando esto se hace bien, la sensación es de alivio: se termina el miedo al resbalón y el baño vuelve a ser un sitio cómodo, sin estar pendiente de charcos o filtraciones.

Precios orientativos y factores que influyen en Granada (sin sorpresas)

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Hablar de precio sin ver el baño es arriesgado, pero sí se pueden explicar rangos y, sobre todo, de qué depende el coste en Granada. En la mayoría de cambios de bañera a plato de ducha, el presupuesto se define por cinco variables: tipo de plato y mampara, cantidad de alicatado a reponer, adaptación del desagüe/fontanería, calidad de grifería/accesorios, y gestión de residuos. En edificios con ascensor pequeño o accesos complicados (algo frecuente en zonas con calles estrechas), la logística puede sumar tiempo real de trabajo.

Como orientación, un cambio básico bien resuelto suele moverse en un rango medio de mercado, mientras que sube si se elige plato a medida de gama alta, mampara especial, desagüe lineal, o si se decide renovar fontanería completa en la zona. También influye si se quiere igualar azulejos existentes: encontrar un modelo idéntico en baños antiguos no siempre es posible y obliga a plantear un remate estético (franja, cenefa o cambio de pieza) para que quede coherente.

La manera más honesta de evitar sorpresas es que el presupuesto detalle partidas: demolición y retirada, preparación e impermeabilización, instalación de plato y válvula, alicatado y juntas, sellados, instalación de mampara y grifería, y pruebas. En Granada, además, conviene contemplar la gestión de escombros conforme a normativa local y el uso de sacas o contenedores cuando procede; no es un “extra menor”, es parte del trabajo bien hecho.

Al final, el mejor precio no es el más bajo: es el que te permite ducharte cada día sin pensar en filtraciones, olores o piezas que se aflojan. Esa tranquilidad, cuando llega, se nota.

Plazos reales: ¿en un día, dos días o más?

El “en un día” existe, pero no debería ser un eslogan universal. En un baño estándar, con instalaciones accesibles y sin sorpresas, es posible ejecutar la retirada de bañera, adaptación mínima, colocación de plato, alicatado de zona afectada y montaje de mampara en un plazo muy corto. Ahora bien, en cuanto aparece una variable (tuberías envejecidas, necesidad de mover desagüe, paredes irregulares, o un plato especial), el tiempo cambia.

En Granada se ven casos típicos: baños con alicatado antiguo que se desprende al retirar la bañera, desagües con poca altura disponible, o humedades previas ocultas. Si se detecta algo así, lo responsable es ajustar el plan, porque taparlo rápido es pan para hoy y problema para mañana. También influyen los tiempos de secado de adhesivos, juntas y selladores, sobre todo en épocas frías o en baños con poca ventilación.

Un plazo realista suele expresarse como “días de intervención” y “cuándo se puede usar con normalidad”. Por ejemplo: intervención intensa 1–2 días y uso con garantías tras respetar curados. Lo que interesa no es solo acabar rápido, sino acabar con pruebas y con remates que no se degraden a los pocos meses.

Cobertura local: Granada capital y cinturón metropolitano

Cuando se habla de cambios de bañeras a platos de ducha “en Granada”, el contexto local importa porque los edificios, accesos y tipologías varían mucho. En Granada capital, hay diferencias claras entre pisos del Zaidín (baños compactos y reformas parciales frecuentes), viviendas del Realejo (más irregularidades y paredes menos “perfectas”) o inmuebles del Albaicín, donde la logística y el cuidado en la entrada/salida de materiales se vuelve crítica.

En el área metropolitana, es habitual trabajar en municipios como Armilla, Santa Fe, Peligros o Quéntar, donde aparecen otras casuísticas: viviendas unifamiliares con cuartos de baño más amplios, o promociones donde se busca cambiar bañera por ducha para modernizar y ganar accesibilidad. En todos esos casos el objetivo es el mismo, pero la solución se adapta: tipo de plato, tipo de mampara, y cómo se resuelve el alicatado.

Para entender mejor el contexto urbano de los barrios y su estructura (calles, accesos, zonas), puede ser útil una referencia general como la información de la ciudad en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Granada. No sustituye una visita técnica, pero ayuda a situar qué tipo de entorno estás describiendo cuando hablas de tu vivienda.

Garantías, normativa y confianza técnica (EEAT)

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Un cambio de bañera a plato de ducha no debería dejar dudas, ni técnicas ni legales. La confianza se construye con método y con compromisos claros: qué se hace, con qué materiales, cómo se prueba y qué cobertura hay si aparece un problema. En reformas de baño, los fallos más caros suelen ser silenciosos: una microfiltración, un sellado mal ejecutado o un desagüe con pendiente insuficiente. Por eso es razonable exigir garantías por escrito sobre instalación y materiales, y que se especifique qué cubren y durante cuánto tiempo.

En Granada, además, hay dos aspectos que suelen olvidarse. El primero, la gestión de residuos: la retirada de la bañera y escombros debe hacerse con criterios adecuados, evitando dejar sacos sin control o “soluciones rápidas” que luego generan problemas a la comunidad. El segundo, el respeto a la convivencia: protección de zonas comunes, horarios y limpieza en portales. Parece menor, pero marca la experiencia.

A nivel técnico, hay tres puntos que elevan la calidad: impermeabilización bien ejecutada, materiales certificados (adhesivos, juntas, selladores) y pruebas finales de evacuación y estanqueidad. Equipos con trayectoria como HidroFix suelen apoyarse en experiencia acumulada y procedimientos repetibles, que es donde se nota el oficio: menos improvisación, más previsión. Y para el cliente, eso se traduce en calma. En que puedes volver a tu rutina sin esa inquietud de “¿y si aparece una humedad?”.

Errores comunes que vemos en cambios de bañera a ducha

Hay errores que se repiten porque parecen atajos razonables. Uno típico es colocar el plato sin una base correctamente preparada: si hay huecos o apoyo irregular, con el tiempo aparecen crujidos, pequeñas fisuras o movimientos que terminan afectando al sellado. Otro error es confiar en la silicona como solución universal. La silicona sella, sí, pero no corrige una mala pendiente ni sustituye una impermeabilización.

También se falla al “apurar” el alicatado: cortar azulejo sin plan de remate y dejar una línea irregular que luego se intenta disimular con perfiles mal elegidos. En baños de Granada con azulejo antiguo, esto se nota mucho. Y hay un punto delicado: no revisar el estado de las tuberías cercanas. Cambiar una bañera por ducha es una oportunidad para sustituir elementos fatigados; si no se hace cuando toca, cualquier fuga posterior obliga a abrir de nuevo.

Por último, una elección incorrecta de mampara: perfilerías endebles o sistemas de rodamiento pobres, que al año empiezan a fallar. La ducha se usa todos los días; elegir pensando en el uso real evita frustraciones pequeñas pero constantes.

Recomendaciones de mantenimiento y durabilidad (lo que funciona)

Para que el cambio dure, hay hábitos sencillos que funcionan de verdad. El primero es secar la mampara con una rasqueta tras la ducha; en dos minutos reduces marcas de cal y alargas la vida de gomas y perfilería. El segundo es evitar productos abrasivos en platos de resina o superficies delicadas: es mejor un limpiador neutro y una esponja no agresiva. En el día a día, lo “suave y constante” gana.

Conviene también revisar de vez en cuando los sellados, especialmente en las esquinas y en el encuentro mampara-plato. Si se detecta una zona ennegrecida o despegada, es mejor actuar pronto. Y en cuanto al desagüe, una limpieza preventiva (retirar pelos y restos) evita malos olores y el típico drenaje lento que acaba desesperando.

En Granada, donde algunos baños son interiores y ventilan poco, la ventilación es medio mantenimiento: abrir ventana si existe, usar extractor si lo hay, y dejar la mampara ligeramente abierta tras ducharse. Son gestos cotidianos que evitan moho y conservan juntas y siliconas. El objetivo es simple: que la ducha se mantenga bonita, pero sobre todo fiable.

FAQ: Cambios de bañeras a platos de ducha en Granada

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¿Se puede hacer el cambio sin cambiar todos los azulejos del baño?

Sí, y es bastante habitual en Granada, sobre todo en pisos del Zaidín donde se busca una mejora rápida sin reforma integral. Normalmente se sustituye la zona afectada por la retirada de la bañera y se plantea un remate coherente: una franja de azulejo nuevo, una combinación con piezas lisas o un acabado con perfiles. La clave es que el corte quede limpio y que la impermeabilización esté bien resuelta detrás, aunque se conserve parte del alicatado original.

¿Qué plato es mejor para evitar resbalones?

Para seguridad diaria, un plato de resina antideslizante de buena calidad suele dar muy buen resultado. En viviendas del Albaicín o del Realejo, donde a veces el baño es más estrecho y la entrada puede ser más incómoda, el antideslizante aporta tranquilidad. Conviene fijarse en el acabado real (no solo en el catálogo) y en que la instalación quede totalmente estable, porque un plato que “cede” puede comprometer el sellado y la seguridad.

¿Siempre se puede dejar la ducha a ras de suelo (cota cero)?

No siempre. Depende de la altura disponible para el desagüe y de la estructura del suelo. En algunos edificios de Granada, especialmente antiguos, hay limitaciones que obligan a subir unos centímetros o a elegir soluciones específicas de válvula y pendiente. Aun así, en muchos casos se consigue una entrada muy cómoda, y si la prioridad es accesibilidad, se estudian alternativas para minimizar el escalón sin comprometer la evacuación del agua.

¿Cuánto ruido y polvo genera la obra?

Hay ruido y polvo, pero se puede controlar bastante con protección y orden. La fase más molesta suele ser la retirada de la bañera y la preparación de la base. En comunidades del centro o del Realejo, donde los portales y escaleras son estrechos, es importante proteger zonas comunes y gestionar salidas de escombro sin “ir dejando rastro”. Una ejecución cuidadosa reduce la sensación de caos y hace que el proceso sea más llevadero.

¿Qué pasa si el desagüe está mal situado para el plato nuevo?

Es un caso común. Si el desagüe no coincide, se adapta dentro de lo técnicamente viable: moviendo la salida, ajustando la válvula o replanteando el tipo de plato. Lo importante es no forzar pendientes imposibles. En la práctica, un desagüe mal resuelto se traduce en charcos o malos olores. Por eso se comprueba antes y se decide con criterio, aunque eso suponga un poco más de trabajo en la fase de preparación.

¿Es recomendable cambiar también la fontanería durante el cambio?

Si la instalación es antigua o hay señales de desgaste, suele ser recomendable al menos revisar y renovar tramos accesibles. En Granada, en pisos de varias décadas, es frecuente encontrar llaves de paso fatigadas o conexiones que ya han trabajado mucho. Cambiarlas en ese momento es más eficiente que esperar a una fuga posterior. No siempre hay que renovar todo, pero sí conviene decidirlo con una inspección real, no por intuición.

¿Qué tipo de mampara es mejor para baños pequeños?

En baños pequeños, una mampara corredera suele ser la opción más cómoda porque no invade el paso. En el Zaidín o en viviendas compactas del anillo urbano, esa elección se nota cada día. Si se busca facilidad de limpieza, una fija tipo “walk-in” puede funcionar, pero hay que estudiar salpicaduras y la orientación del rociador. Lo importante es que la mampara se adapte al espacio real, no al ideal del catálogo.

¿Cómo sé si el presupuesto está bien planteado?

Un presupuesto sólido detalla partidas (demolición, impermeabilización, fontanería, colocación, alicatado, sellados, mampara, pruebas y residuos) y especifica materiales y garantías. Si solo incluye un total “cerrado” sin desglose, es más difícil comparar y anticipar cambios. En Granada, además, conviene que contemple la gestión correcta de escombros y la protección de zonas comunes, porque eso forma parte del trabajo bien hecho.

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